Creo que Javier Sardá lleva unos siete años al frente de su famoso e incombustible “Crónicas marcianas”. Sin duda este fenómeno comunicativo es uno de los más curiosos e importantes de toda la historia de la televisión española, porque, además, la franja horaria en que se emite no es la más apropiada para miles de personas que, al día siguiente, tienen que levantarse temprano para ir a trabajar. A pesar de eso, su tasa de espectadores no decrece sino que aumenta. La fidelidad es máxima y no cabe duda que ha creado un estilo propio de hacer televisión, que otros copian con desigual fortuna.
A eso voy.
Como desconozco los intríngulis técnicos a partir de los que se confecciona una parrilla de programación, no deja de sorprenderme la tozudez de otras cadenas, especialmente Antena 3, en competir con “Crónicas” haciendo sucedáneos de “Crónicas”. Sardá lleve siete años sentado a la puerta de Tele 5 viendo pasar plácidamente los cadáveres de sus enemigos: entre otros, Pepe Navarro, Jesús Vázquez, Máximo Pradera... Los siguientes de la lista, sin duda, van a ser Andreu Buenafuente y el Gran Wyoming, dos tipos con un inmenso talento y, sin embargo, condenados al fracaso comparativo.
Yo creo que lo más sensato sería dejar que Sardá triunfara en su medio haciendo lo que se ha demostrado como un gran éxito popular, y programar a esas horas otras cosas radicalmente distintas, no tanto para intentar atrapar al público de “Crónicas”, algo que hoy por hoy parece imposible, sino para conseguir a ese otro público potencial que se distingue porque aborrece ese programa en concreto y ese estilo de hacer televisión, olvidando desde el principio cualquier pretensión de competir en número de espectadores, optando tal vez por la calidad o la rareza.
Cualquier cosa puede valer: retransmitir misas concelebradas, campeonatos de petanca, de ajedrez, de ping-pong, etc, programas sobre libros, animales o bricolage, cogidas espectaculares de toreros, penaltis fallados, biografías de intelectuales, de asesinos, de santos, fracasos militares, etc, o incluso películas infantiles para niños insomnes.
Todo menos volver a fracasar estúpidamente.
Sarda es un magnifico ejemplo de la corrupción que empapa al poder, en este caso poder mediático.Es una vergüenza comprobar como un tipo que tuvo talento periodistico y comunicador se ha prostituido haciendo (y superando) lo que tanto criticaba de se competidor Pepe Navarro.Yo hace 4 años que no lo veo, me lo prohibió mi médico...Ahora veo lo que sale en los "zappings"y estoy desolada.Y máxime cuando cogió el titulo de una magnifica novela de Ray Bradbury.Si la audiencia no le da la espalda, Autores tendría que retirarle el titulo...y rebautizarlo:Crónicas Marranas
Publicado por: bru | enero 28, 2005 en 10:22 a.m.